LA MUJER DE BARRO

La Mujer de Barro es una película chilena pre estrenada en el FIC Valdivia 2015, y contó con la presencia de su director Sergio Castro.

Tuvimos la oportunidad de ir al pre estreno y escuchar de las propias palabras de su director, como fue filmar esta película y la experiencia de producirla en el Valle del Limarí.
La historia es de una mujer llamada María Cartagena que vuelve a trabajar de temporera 10 años después de que dejó el trabajo a raíz de misteriosas razones que se irán develando en el transcurso del largometraje.
La historia se centra en María, en sus dolores y penas por dejar a su hija de 12 años para volver a encontrarse con un mundo que ciertamente marcó su pasado. Es una película intimista, donde los planos son capaces de mostrar los miedos y emociones de este personajes, y que a la vez muestra hasta donde podemos llegar por defender lo que es nuestro.
Acá la conversación con Sergio Castro en FIC Valdivia
SC: Este proyecto nace hace más menos 5 años, es un proyecto que nace en Valdivia, porque estuvo en Australab, en el espacio de Industria que tiene el festival. Es un cruce de cosas. En algún minuto me encontré con una noticia, con un recorte de prensa en realidad que tenía que ver con una mujer que era María Cartagena, una mujer que había sufrido abusos laborales y eso coincidió con un viaje al lugar donde se filmó esta película, que es el valle del Limarí. Se juntaron esas dos cosas. Además, este festival, que era el festival de Ovalle, al que estábamos invitados presentando otro trabajo, estaba Catalina, en ese mismo espacio. En una conversación de una noche, muy de pasillo, le dije que me encantaría hacer algo en este lugar, y ella me dijo me encantaría que lo hiciéramos juntos. Ok, listo y empezamos a trabajar. Yo empecé a trabajar en el guión un poco hacia este personajes. Es una película que parte con el casting del protagónico ya definido, y después sigue con el desarrollo del guión.
P: ¿Cuales son tus referentes?
SC: Más que referentes, te puedo contar más como ciertos autores que me gustan. Me gusta mucho el neorrealismo italiano. Me gusta Bertolucci, Antonioni, los dramas sociales que tocan los hermanos Dardenne y como un cine que omite más cosas, o que deja espacios para imaginar ciertas cosas que puedan suceder. En ese sentido, se trabaja mucho el fuera de campo, ciertas escenas con el cuerpo cortado, como que el espectador complete el mapa mental de lo que son las imágenes. Y bueno, no tuvimos muchos referentes para la película. Fueron más que nada apreciaciones con el director de fotografía, con el guionista, sobre ciertos autores que pudieran cruzarse en la atmósfera de la película.
P: ¿Cómo fue el trabajo con las gente del Valle, en la locación, con las temporeras?
SC: De alguna forma no intervenimos los espacios de trabajo, y tampoco intervenimos toda la rutina que tenían estas mujeres, entonces de alguna forma fueron los actores como que se infiltraron dentro de este mundo. Eso tenía varias complejidades. La primera era que había que filmar en época de cosecha, que no es muy larga, por lo tanto es un proyecto que demoró mucho tiempo, además que hay que conseguir financiamiento, hay que sumar una serie de cosas y pasaba la temporada, por lo que teníamos que esperar a la otra temporada. Las temporadas son súper distintas de un año a otro porque dependen mucho de la lluvia. De alguna forma el trabajo con la comunidad fue fundamental porque ellos son los que representan todo el entorno social que la película tiene. Catalina como que se inundó de eso. Hubo un trabajo de preproducción en el que ella participó. En el fondo la actriz protagónica estuvo en el proceso de pre producción como investigando, ella a su personaje. Investigando desde el habla, de las necesidades de estas personajes, en fin, de una serie de cosas. Las únicas actrices son Paola, Catalina, Daniel y los que están en la parte inicial de la película. Pero todo el resto son trabajadores reales, que tiene que ver con la escena del río, donde estas mujeres se bañan. Fue bastante interesante lo que sucedió con ellas, porque hablamos con algunos fundos para que les dieran día libre a ellas, entonces, en el fondo, era el día libre de ellas en el espacio laboral que tenían. Por lo tanto de alguna forma no están actuando sino que están refrescándose, disfrutando. Ese fue un día donde la cámara estuvo prendida todo el día. La indicación fue como: Jueguen, no hablen de la película báñense, pero sean ustedes. No había una dirección muy puntual.
“La Mujer de Barro” es una película que conmueve muy profundamente, y uno de los mayores aportes fue esa mezcla entre ficción y realidad. Es una historia que conmueve por lo real, porque los actores se mezclan con las temporeras y los habitantes del Valle del Limarí. Por otro lado, el personaje de María, es un personaje que no es identificable como “bueno” o “malo” ya que las circunstancias que vive en la historia, la hacen un personaje bastante real, ya que transita por todos los estados emocionales y que las circunstancias en las que se ve envuelta la llevan a tomar decisiones que la llevan a un extremo. A María le roban la dignidad, y debido a eso, se desnuda literalmente y se saca la piel.
Esta película es un “Matar a un Hombre” en versión femenina. Cuando una persona común y corriente, es llevada a su límite y actúa frente a eso.

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