Martín Erazo, director de La Patogallina y su nueva obra, 2118, tragedia futurista: “Te marcan los años de colegio y no te van a marcar 17 años trabajando en una dictadura”

dav

 

Por Jorge Letelier

“Hay que eliminar ese gen conservador porque ha sido el verdadero poder”, dice Martín Erazo sobre la idea que mueve al nuevo montaje de la compañía La Patogallina, 2118, tragedia futurista. Habituados a revisitar la historia de Chile desde ángulos ‘poco oficiales’, por primera vez se meten en la ciencia ficción para construir un futuro distópico donde el país está amenazado, como tantas veces en su historia, por fuerzas reaccionarias.

Ocurre en 2118. Asume el poder una presidenta anarco-feminista. Las fuerzas conservadoras se movilizan y realizan un golpe de estado para volver al statu quo. La resistencia se organiza y Ana, una combatiente, es enviada al pasado para que, en sucesivos viajes, elimine a 9 personajes que han cimentado el gen conservador en Chile y evite este presente: Diego Portales, Pedro de Valdivia, Cornelio Saavedra, Arturo Alessandri, Lucía Hiriart, Agustín Edwards entre otros.

Sentado frente a un café, el director de la agrupación recuerda que cuando estrenaron su obra más famosa, El húsar de la muerte (2000) “hablar de la historia era muy raro. El humor también era muy raro. Había mucho cuidado con todo, el The Clinic recién salía y estaba provocando un escándalo con la forma de abordar la política. Todo eran acuerdos: Pinochet estaba en el Senado, había sido capturado en Londres y había vuelto”, recuerda.

El tema que ya tocaban en dicho montaje y que luego aludieron en obras posteriores, fue que esos momentos de la historia de Chile siempre eran “oscuros y trágicos”, como dice, y que además se repetían una y otra vez, como una pieza de relojería que se volvía a activar cada cierto tiempo para ‘reordenar’ las cosas: “Empezaron a nacer en mí las ganas de hablar de la repetición de la historia, que no solo es de ahora sino de antes, y antes y antes. De los ciclos y personajes que se repiten y que son formas de ver y de manejar el país, que de alguna forma lo esculpen de una manera y no de otra”, comenta respecto de 2118.

Y ahora surge un deseo de cambiar la historia

Sí, fue como imaginarse qué va a pasar con Chile más adelante. Y como era una reiteración, surgió la ciencia ficción como el género para explicar esto. La ciencia ficción siempre me ha gustado mucho, los viajes en el tiempo. Y por otro lado nos servimos mucho de la estructura histórica que significó el proceso en que esta anarco-feminista sale presidenta con el triunfo de la Unión Popular: el gobierno de Allende, luego el golpe militar, la dictadura y el regreso a la democracia. En el presente de la obra pasa eso, un ciclo que se repite, con la energía popular, luego la dictadura y luego la resistencia. La resistencia gana y como dice Patricio Bañados, en realidad ganó el Sí o los conservadores.

¿Por qué elegiste como presidenta a una anarco-feminista?

La figura existe y del ciberfeminismo hace más una década que se habla. A partir de la sensación de que el feminismo está tomando más fuerza, fue como hacer una proyección de cómo esa fuerza puede seguir creciendo y transformarse en un movimiento que tal vez pudiese llegar a gobernar. Me gustaría que siguiera creciendo y llegara a tocar la estructura del país, porque no todos los movimientos tocan la estructura y las veces que la han intentado tocar, ha terminado de manera fatal.

Es una figura de furiosa radicalidad, acorde a estos tiempos

La fricción que ocurre hoy me parece más real y no me parece mal que la gente se exprese y diga lo que piensa. En ese sentido el feminismo si bien viene desde hace tiempo, emerge como una nueva fuerza que se demostró en el 8M.

Hay ahora una polarización que tiene que ver con lo emocional, porque es super visceral, como el odio. Y hay pensamientos que generan un rechazo que antes no lo provocaba. Es ingenuo pensar que gente de derecha que estuvo en la dictadura y actuó de determinada forma por 17 años no sigan actuando de la misma manera. No me sorprende y es ingenuo esperar un cambio, sobre todo si has sido parte de una estructura tan fuerte durante tantos años. Alguien puede oscilar, pero si estuviste 17 años organizando, controlando un país, eso te marca. O sea, te marcan los años de colegio y no te van a marcar 17 años trabajando en una dictadura.

La pequeña historia de Chile

Con 23 años de carrera, La Patogallina es una de las compañías más exitosas del teatro chileno y también una de las de mayor arraigo masivo. Cada uno de sus montajes  donde la mayoría se han enmarcado en los territorios del teatro callejero ha itinerado por todo el país y el extranjero, en largas temporadas, afinando el sentido de agrupación. Que también se traspasa a la música, con las bandas La Patogallina saun machín, La cumbia de Patricio Cobarde y La banda del Kazuela, hasta la Escuela Itinerante de Calle; y al área editorial, con la próxima novela gráfica de 2118, tragedia futurista que se lanzara a mitad de la presente temporada.

Erazo, explica: “No puedo dejar de ver el crecimiento interno del grupo como lo más importante. Cuando me enfrento a una obra como esta creo que no lo hubiéramos logrado sin el camino anterior. La idea de colectivo no tiene que ver con que todos hagamos de todo. Todos tenemos distinta expertise, roles muy puntuales. El punto es cómo el grupo está abierto a que entregues lo que sabes: están los que dirigen las manualidades, la construcción de objetos, los que dirigen la música, el vestuario”.

Después de todo el tiempo transcurrido, ¿cuál es la reflexión como compañía sobre su evolución?

Hace rato estoy en una búsqueda de generar una dimensión diferente del teatro en relación con la realidad, para separarnos del realismo en la forma en que trabajamos. En Paloma ausente trabajamos con una muñeca que era Violeta Parra cuando niña, y eso provocó en mí un paso muy diferente de lo que he estado buscando poner en escena. Sentí también que al trabajar con muñecos el tema de la ciencia ficción iba a entrar por otro lado, de manera menos realista y eso iba a ser recibido por el público de una manera más creíble. Parece una contradicción, pero el ser menos realista lo hace más creíble. Este no realismo te hace conectar con ese universo, y además que sea retro futurista hace que los muñecos y las máscaras ayuden. Las máscaras nos permiten reproducir las caras lo más fidedigno posible de los personajes, lo que para un actor no hubiera sido posible.

También hemos ido cambiando nuestra reflexión sobre lo que ha pasado en el país y lo que pasa hoy. Las obras anteriores siempre terminaban con un renacer, como lo del Huacho pelao’ en El húsar de la muerte, pero ahora no quería que la gente se fuera luego con la idea de que había una esperanza. Tenía la intención de no resolver nada y esa es para nosotros una forma de pensar diferente. Es pesimista, pero con amor y cariño, no es como “cerremos aquí y no hay nada que hacer”. O sea, en el sentido de que esto es grave, difícil, pero es un llamado para removerse y repensar para desde ahí organizarse y ordenar las emociones.

Obra: 2118. Tragedia Futurista

Compañía: La Patogallina

Dirección: Matucana 100. Teatro Principal

Funciones hasta el domingo 28 de abril. Miércoles a sábado a las 20:30 y domingo, 19:30 h. La entrada tiene un valor de $4.000 (general), $3.000 (estudiantes, tercera edad, miércoles y jueves popular).

 

Please follow and like us:

Be the first to comment

Leave a Reply

Tu dirección de correo no será publicada.


*