Mineros, campesinos y obreros traen su revolución al Teatro Nacional Chileno

 

La Trilogía Antonio Acevedo Hernández fue escrita hace más de 100 años y trae a escena, con teatro y proyecciones audiovisuales, la explotación, marginalidad, alcoholismo y violencia que vivió el proletariado a finales del siglo XIX y principios del siglo XX.

“Chañarcillo”, “La canción rota” y “Almas perdidas” se presentarán el 5, 6 y 7 de diciembre a las 16:00 horas a cargo de la Compañía La Dramática Nacional. El trabajo fue asesorado por el historiador y premio nacional Gabriel Salazar para retratar de manera fidedigna al pueblo de esas épocas.

“Es importante para nosotros como compañía presentarnos en este momento y en este teatro, las obras se escribieron hace ya un siglo y las temáticas lamentablemente siguen vigentes, vemos esa lucha en las calles hoy en día”, dice Nelda Muray, directora de La Dramática Nacional que tendrá una temporada en el Teatro Nacional Chileno este 5, 6 y 7 de diciembre.

La Trilogía Antonio Acevedo Hernández se presentará como parte del ciclo “Teatro en emergencia”, tras la contingencia nacional y las manifestaciones a lo largo del país. Las obras muestran en escena revoluciones o celebraciones proletarias que marcaron la historia de Chile.

“Nos gustó trabajar esta trilogía porque el autor es precursor del realismo mágico en el teatro latinoamericano y son obras protagonizadas por el pueblo que buscan constantemente salir de la miseria”, cuenta la directora.

También conocido como Teatro Social, las obras de Antonio Acevedo Hernández buscan retratar el mal vivir del pueblo o proletariado que adormecido, el cual logra despertar para exigir dignidad y una buena calidad de vida. Para poder retratar de forma más fidedigna las épocas en donde se sitúan las obras, la compañía buscó asesoría del historiador chileno y premio nacional Gabriel Salazar.

Las tres puestas en escena cuentan con proyecciones audiovisuales, música en vivo y con más de 20 actrices y actores, cuyo trabajo multidisciplinar les permite cantar, tocar instrumentos y también actuar. Para las canciones y bailes recibieron el apoyo de Margot Loyola y Óscar Cádiz.

La trilogía se presentará el jueves 5 (“Chañarcillo”), viernes 6 (“La canción rota”) y sábado 7 (“Almas perdidas”) de diciembre a las 16:00 hrs. en el Teatro Nacional Chileno (Morandé #25, Metro U. de Chile) y la entrada es liberada por orden de llegada. Tras cada función se realizarán conversatorios que potencien la reflexión sobre lo que ocurre en el país y su relación con el teatro.

Reseña “Chañarcillo”
Las minas de plata del norte de Chile a inicios del siglo XIX son el escenario en el cual se desarrolla “Chañarcillo”. La acción transcurre en la taberna del pueblo de Juan Godoy, lugar de encuentro de los mineros y espacio en el que quedan al descubierto los vicios, deseos, dolores y alegrías de las clase trabajadora chilena. La obra cobra dimensiones de epopeya en el momento en que los dos mineros “Suave” y “Chicharra” se internan en un viaje iniciático por el desierto en busca de un filón de plata que los sacará de la pobreza y los ayudará a restituir su dignidad. “Chañarcillo” es un retrato de la sacrificada vida en las minas del norte de Chile y una crítica a un sistema en el que prima la ley del más fuerte, la ambición de fortuna y la violencia como eje de las relaciones humanas.

Reseña “La Canción Rota”
El campo chileno a inicios del Siglo XX es el escenario en el cual se desarrolla “La Canción Rota”. Con la cordillera de los Andes como telón de fondo la familia encabezada por el Abuelo Esteban comparte el trabajo, las alegrías y las desigualdades propias de la vida del campo. La vida de toda la comunidad se verá modificada con la llegada de “Salvador”, el nieto de Esteban que ha vuelto de la ciudad luego de 20 años de ausencia y que hará ver a los campesinos las injusticias a las que están sometidos por su falta de educación y los alentará a alzarse contra los patrones de la hacienda. “La Canción rota” es el retrato de la dura vida de los campesinos de la zona central de Chile y una crítica al sistema patronal de tenencia de la tierra que imperó en Latinoamérica desde la colonización hasta mediados del Siglo XX.

Reseña “Almas Perdidas”
La ciudad de Santiago en el año 1928 es el escenario en el cual se desarrolla “Almas Perdidas”. En un típico Conventillo en las cercanías del Rio Mapocho se entreteje la vida de obreros, prostitutas, policías corruptos y dirigentes sindicales. La obra gira en torno a una triada de personajes que tienen como punto en común el deseo de salir de la marginalidad : “El Aguilucho” un ex presidiario alcohólico en busca de rehabilitación y reinserción, “Oscar” un huacho hijo del patrón que anhela con ser un intelectual y “Vidal” un líder sindical honesto y comprometido con la causa social. “Almas Perdidas” es un retrato de la miseria en las urbes chilenas a inicios del Siglo XX y una crítica a la segregación y escasa movilidad social a la que históricamente se ha visto expuesta la clase obrera chilena.

Ficha artística
Autor: Antonio Acevedo Hernández
Dirección: Nelda Muray Prado, Carola Rebolledo y Carolina Araya
Dirección Audiovisual: Erwin Scheel
Dirección Musical: Nicolás Rodríguez y Paola Lucero
Iluminación: Fernanda Balcells
Sonido: Simón López
Jefa tramoya: Carmen Demarta
Vestuario: Camilo Saavedra
Escenografía: Loreto Martínez
Utilería: Nelda Muray Prado
Maestro de historia: Gabriel Salazar
Maestro de bailes: Osvaldo Cádiz
Elenco: Hugo Medina, Jorge Rodríguez, Íñigo Urrutia, Nelda Muray Prado, Carola Rebolledo, Carolina Araya, Khaled Darwich, Mario Soto, Ricardo Carvajal, Paola Lucero, Carmen Demarta, Alejandra Pérez, César Ramírez, Francisco Cuevas, Laura Hernández, Javier Carrasco, Pablo San Martín, Leonardo De Luca, Nicolás Yusta y Carlos Talamilla.

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