Nueva temporada en Matucana 100 La danza a través del tacto: Regresa Háptico

Cinco intérpretes exploran con sutileza el lenguaje del cuerpo sólo por el contacto físico. Este es el desafío principal de la puesta en escena, exhibir la percepción sensorial de sus intérpretes, quienes transitan por el escenario sin ver. La obra, última pieza de la Trilogía del pequeño placer, se presentará desde el 1 al 10 de marzo en el Espacio Patricio Bunster de Matucana 100.

La piel percibe el frío, el calor, la textura, densidad y formas de lo que rodea a cada persona. El tacto facilita la relación con el mundo, es una vía de descubrimiento que sirve para explorar sensorialmente el entorno. Este sentido es el protagonista de Háptico, pieza de danza que fusiona la técnica contemporánea con el método de autoconciencia corporal Feldenkrais.

Así como el tacto es el primer medio de comunicación que se obtiene desde el nacimiento, el elenco de Háptico se preparó con una investigación personal de sus movimientos que agudiza su la percepción que tienen de ellos mismos, la de otros y la del espacio en que se desenvuelven. Con un tempo lento y suave, el trabajo de autoconciencia de cada intérprete modifica sus decisiones de movimiento y su gramática de danza. Este es el vínculo comunicativo se genera en el escenario entre tres bailarines, un actor y una aficionada a las artes escénicas no vidente.

La compañía Por Defecto Danza trabajó en conjunto para desarrollar una puesta en escena que contempla patrones de costura dispuestos en el espacio, cuyas líneas conforman un mapa que es completado por trozos de fieltro. Estas y otras telas operan como una segunda piel que ayudarán a transformar la atmósfera de la obra, así como también como parte de la búsqueda de conexiones con las secuencias de movimientos presentes  en el tránsito de los intérpretes. 

El descubrimiento de los pequeños placeres

Háptico es la tercera entrega y cierre de la Trilogía del pequeño placer, centrada en el investigación, experimentación y creación del sentido del tacto y contacto humano. Según su directora, Ana Carvajal “la obra aborda lo sensorial y en ese sentido es “sensual”. Estamos acostumbrados a asociar el placer corporal con el imperio de lo sexual y me interesa revertir esa idea, haciendo énfasis en los tactos más invisibles. La reflexión está en la búsqueda de los pequeños placeres a través del sentido del tacto, los que muchas veces no somos conscientes”

El reconocimiento del cuerpo en el espacio permite que cada interprete reconozca su identidad física, con la ayuda de el resto de los sentidos. Esta exploración permite que se problematice la búsqueda de conexiones con el resto de las personas en escena, a través de estructuras y códigos que permiten el disfrute de las sensaciones que esta obra puede evocar. De eso se trata el encuentro con lo pequeño y lo íntimo que causa placer.

Las anteriores obras de la trilogía fueron Solaz (2017), pieza de arte y coreografía digital que invita a público a compartir un registro sobre una experiencia personal táctil. También se estrenó Pogo (2017), una experiencia reflexiva con 60 personas en escena, como una evocación de los conciertos masivos y espontáneos en conciertos punk cuyo comportamiento tiene similitudes al movimiento de las partículas de un gas.

Dirección y creación: Ana Carvajal

Creación e interpretación: Teresa Díaz, Manuel González, Kamille Gutiérrez, Javier Muñoz Jiménez, Elizabeth Tejo

Dirección de Arte: Paz Carvajal

Diseño Sonoro: Daniel Marabolí

Diseño de Vestuario e Iluminación: Tatiana Pimentel

Asistente Método Feldenkrais: Daniela Álvarez.

Producción: Felipe Reyes

Temporada del 1 al 10 de marzo. Mi a Sá – 20 horas, dom 19 horas. Espacio Patricio Bunster. Entrada: $5000 General. $3000 estudiantes y tercera edad. Para mayores de 18 años.

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