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martes, septiembre 27, 2022

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Proyecto Jabalina por María Verónica San Martín y José Vidal en Galería NAC

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Por Alejandra Ricciulli

Curada por Ignacio Szmulewicz

6 de agosto – 24 de septiembre

Inauguración: sábado 6 de agosto a las 17:00 hrs

Galería NAC, Américo Vespucio Norte 2878, Vitacura

El proyecto Jabalina de la artista chilena multidisciplinaria especializada en libros de artista y radicada en Nueva York, María Verónica San Martín, explora los conceptos de inmigración, resistencia y libertad desde la historia de la lanza ancestral hasta la jabalina profesional contemporánea. Mediante la interacción de diferentes medios como la performance, el video, y los libros de artista y mediante un trabajo de colaboración, el proyecto busca reflexionar sobre el poder y el patriarcado a través de una coreografía dirigida por el coreógrafo Jose Vidal, develando imágenes que recuerdan rituales y movimientos que van desde los pueblos precolombinos hasta el sistema capitalista actual.

La performance fue realizada y documentada en la comuna de Cerrillos en marzo de 2021, coincidiendo con el primer aniversario de la llegada de la pandemia a un Chile convulsionado por el estallido social. A través de tres proyecciones simultáneas, la video instalación muestra a las y los bailarines junto a la artista traspasando la pantalla, habitando el espacio de la galería cubierta con la misma tierra de Cerrillos y dejando las lanzas enterradas como signos tribales de su última huella. Además de las proyecciones, la instalación contiene tres libros de artista que incluyen una jabalina de resina y grabados sobre metal en fieltro, tela y papel. Los grabados muestran dibujos de cuerpos espectrales que borran los límites entre figuración y abstracción, emergiendo al ritmo de la gestualidad intuitiva y flotando en un éter de oscuridad.

Hasta la fecha, diferentes versiones del proyecto se han exhibido en el Queens Museum de Nueva York; la LA Art Fair en Los Ángeles mediante la participación del Museo de las Américas (AMA), y de manera remota en un evento organizado por One Moment Art. Esta es la primera vez que el proyecto se mostrará de manera presencial en Chile.

La lanza rota

Ignacio Szmulewicz R.

Curador

Durante el alba de una mañana de otoño, cinco cuerpos danzan en un sitio eriazo. Cada uno porta una jabalina. Caminan lentamente, alzan sus brazos, se encogen, acuclillan, arrastran, estiran, circulan y balancean el artefacto del deporte grecorromano. Los domina una concentración al borde de la trascendencia. Cuando el frío cordillerano aún cala en los huesos, los cinco cuerpos se empiezan a comunicar convirtiéndose en un corifeo. Los bailarines interactúan dejando sus actitudes contemplativas y producen encuentros diagonales con tendencias centrípetas. La lanza hace las veces de lengua franca. El sol ha salido y la luz lo inunda todo con sus múltiples gradientes y sombras y los cinco cuerpos siguen ahí cual nudo indivisible. El cian grisáceo da paso a un amarillo intenso y feroz, y los cuerpos concluyen su deporte ritual trazando líneas en el suelo y mirándose los unos a los otros, incluso conscientes de quienes desde fuera observamos la escena.

Estos cuadros corresponden a la performance del proyecto Jabalina de la artista chilena residente en Nueva York, María Verónica San Martín (1981). Fue realizada en Santiago, en los terrenos de la Ciudad Parque Bicentenario en la comuna de Cerrillos, durante marzo de 2021, justo al cumplirse un año del arribo de la pandemia del COVID-19 a un Chile convulsionado por el estallido social. ¿Cuál es el motor de esta sublime acción en el paisaje? ¿A dónde lleva al espectador aún embriagado por los cambios sociales y atribulado por las estelas de muerte, soledad y abandono que se sienten en el mundo post pandémico?

Las acciones que se ejecutan están dirigidas a todos y a nadie. El afuera, los espectadores en un presente, se excluye y silencia, aunque a su vez los actuantes amenazan con romper esa frontera con golpes posibles, con gestos que asaltan su seguridad. En otros momentos, el ojo que observa es testigo de la bella acción de dibujar con pincel en la piel de la tierra. El grupo de cinco performers, coreografiados por Jose Vidal, está en un descampado con un fondo de edificios a lo lejos, en lo que podría ser una ciudad de África, Asia o Norteamérica. Pero es la así llamada ciudad del viento, el último proyecto urbano con ínfulas de modernidad en la megalópolis posmoderna de Santiago de Chile. Ubicada en los terrenos del antiguo aeropuerto Los Cerrillos, que fuera la puerta de entrada y salida hasta 1967 al mundo internacional para el provinciano Chile.

La video-performance presenta toda la acción con una música electrónica que va desde lo metálico a lo evanescente y astral, a ratos cayendo en lo repetitivo de la percusión. Cruza así las barreras de la danza y el movimiento, hasta el punto de codearse con lo escultórico y pictórico. Como los cuerpos escénicos, gloriosos y gozosos de su musculatura y majestuosidad que posaban para las reproducciones de antaño. Incluso se presentan como los modelos para los ejercicios académicos de dibujo en los bocetos de 30 segundos adentrándose en la pintura de historia.

En ningún momento los danzantes sueltan el objeto de su deseo al punto de convertirse en una parte más de su cuerpo. Cada una de las lanzas está hecha de madera delgada, fina y rústica, una larga estructura con punta de piedra, acero o cobre, y un tocado en la empuñadura de cáñamo, lana chilota, fibra vegetal, piel o cuero. Esto alcanza puntos eróticos, sensuales y pulsiones cuando se entra en un trance y embriague del movimiento. Pero toda esta solemnidad es también la fachada del humor de un grupo que simula jugar a escala a los palitos chinos. El cuidado que prestan a sus movimientos, la atención en la mirada y el deseo de triunfo es el mismo que los competidores de ese peculiar entretenimiento de invierno. Del juego de astucia infantil se deslinda a una actuación deportiva que nunca llega, que se retrasa infinitamente, sin triunfadores, medallas, púlpitos u honores.

En Galería NAC, el proyecto Jabalina se presenta como video instalación a través de tres proyecciones simultáneas dispuestas sobre montículos de tierra, casi a ras de suelo. Los videos forman una continuidad con el espacio del arte y, además, un contrapunto con las mismas lanzas dispuestas como signos tribales en una exhibición de historia natural, etnográfica o histórica. La escala de la instalación genera una intensa y dramática continuidad con la vida misma, como si los actuantes decidieran descolgarse de la representación y entrar en la vida misma (cuestión que se propone en la performance durante la inauguración).

La acción y los videos son transmutados en tres libros de artista, con visos de micro museos de arqueología. En sus interiores se pueden encontrar cientos de finas telas de fieltro de pequeño formato con dibujos de cuerpos espectrales hechos con la técnica de grabado en metal. En un estilo semi abstracto, espeso, oscuro y casi ominoso, los cuerpos muestran su musculatura, torsión y tensión. Pueden ser parte de una serie, de un mantra quizás, una aparición inconsciente, unas imágenes que se pegan a la mente y la incitan a deambular por lo bloqueado cual manchas en un test de Rorschach. Son módulos de una simplicidad abrumadora, bocetos y bosquejos rápidos que emergen al ritmo de la gestualidad intuitiva. Pero vienen de ningún lugar y se posan en ningún paisaje reconocible; es más, flotan en un éter de oscuridad.

Uno de los libros guarda cual cofre una reproducción en resina de color rosáceo de una lanza rota. La copia carece de piedra, metal, acero, cáñamo, lana chilota, fibra vegetal, piel o cuero. Es simplemente la forma rota. ¿Qué simboliza este final tan abrupto? ¿Acaso la acción es irreproducible (el propio video se vuelve un vestigio de esa contradicción) o bien su carácter de objeto de culto conlleva irremediablemente un límite, una pérdida o una frontera infranqueable?

El tiempo del arte es uno elíptico y entrelazado, en constantes ires y venires, hacia lo moderno y lo antimoderno. A ratos expresa fe en que el hilo de Ariadna lo salvará de su laberinto aunque esto atraiga un entusiasmo ciego con romper barreras, cueste lo que cueste. La performance empuja al cuerpo a un extremo que va desde el abandono en el llano hacia la promesa de la comunidad. Los resabios que deja en el espectador son parte de la desazón propia del mundo contemporáneo, uno que permite mirar la expansión cultural de la humanidad como parte de un complejo proceso ciclo de citas, apropiaciones e incorporaciones tanto del pasado prehistórico como de la promesa de un mañana nebuloso. El futuro puede surgir en el alba o en el ocaso pero siempre viene aparejado con el quiebre de la continuidad del sueño. La lanza rota es un signo, un emblema, una llave, un monumento incluso, que como gesto del inconsciente trae a luz las inquietantes emociones y preguntas que suscita el proyecto Jabalina de María Verónica San Martín.

Sobre la artista

María Verónica San Martín (1981, Santiago, Chile) es artista multidisciplinaria y educadora radicada en Nueva York. Su obra explora los impactos de la historia, la memoria y el trauma a través del grabado, los libros de artista, la escultura, el archivo y la performance. Su trabajo aborda la memoria como factor fundamental para la comprensión del presente neoliberal y globalizado, volviendo al tema de la violencia de la dictadura chilena frente a Estados Unidos y la implicación del nazismo en esa violencia.

San Martín fue becaria del Museo Whitney del Programa de Estudios Independientes ISP (2018), scholar del Center for Book Arts de Nueva York (2017) y tiene un Magíster en Libros de Artista y grabado del Corcoran School of Art and Design, Washington DC (2013) y ha realizado numerosas residencias internacionales. Ha obtenido dos New York Foundation for the Arts grants, NYFA, tres FONDART, Fondo Nacional de la Cultura y de las Artes de Chile, y una Beca Chile. Su obra forma parte de más de 60 colecciones destacando el Centro Pompidou (París), el MET (Nueva York), el Walker Art Center (Minneapolis), el Museo de la Memoria y los Derechos Humanos y el Centro Nacional de Arte Contemporáneo Cerrillos (Santiago) y The Library of Congress (Washington DC).

www.mveronicasanmartin.com

Galería NAC

NAC es una galería de arte contemporáneo con una línea curatorial definida en torno a temáticas que atraviesan el arte y la arquitectura, así, su objetivo es fortalecer la reflexión de ambas disciplinas por medio del trabajo de sus artistas. Fundada el 2015 por Nicole Andreu, la galería es una plataforma para la difusión y promoción de artistas que buscan desarrollar un cuerpo de trabajos de análisis profundo sobre temas como el territorio, el espacio, la habitabilidad o las exploraciones materiales. Además de espacio expositivo, es una agencia de arte que apoya diferentes proyectos para promover el mercado e incentivar diferentes iniciativas que logren el crecimiento de la escena artística nacional.

Lunes a viernes: 10.00 – 19.00 hrs

Sábados: 11.00 – 12.00 hrs

www.galerianac.cl

+569 9789 2590

contacto@galerianac.cl

Américo Vespucio Norte 2878, Vitacura, Santiago.

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