Raúl Zurita e “INRI” en los cielos de Nueva York: “Escribir es un ejercicio de verdad conmigo”

Por Camila Gómez San Martín desde Nueva York

En la intersección de la décima y la segunda avenida del bajo Manhattan, se emplaza una iglesia con 350 años de historia. Luego de haber manifestado en el 2018, que se encontraba en un regreso al cristianismo, por ironía del destino o tregua divina, Raúl Zurita presenta la traducción de su libro INRI (2003) en la Iglesia de San Marcos, la segunda más antigua de Nueva York.

Es miércoles por la tarde y en el jardín una multitud de intelectuales, en su mayoría estudiantes y académicos, se deleitan con su presencia, brindando a su salud, y rodeándole para retratarse con él, mientras finas notas musicales emergen en el fondo, desde el armazón de los violines.

Para Zurita Este es un encuentro poderoso, donde está la sensibilidad de todo el mundo”. Especialmente la sensibilidad de 200 pensadores, entre escritores y activistas, de 50 nacionalidades distintas, convocados por el Festival de Voces del Mundo de la Pluma (Pen World Voices Festival: Open Secrets 2019), en el 15° aniversario del primer festival literario internacional de Nueva York, que del 6 al 12 de mayo llega a 70 rincones de la ciudad para revelar sus “secretos abiertos”.

Al caer la tarde la liturgia de Zurita retumba en el templo, y celebran con él sus acólitos. A su derecha, William Rowe, escritor y académico, que realiza la traducción al inglés de INRI; al otro extremo, la poeta y traductora canadiense Norma Cole, autora del prefacio. Con ambos realiza un conversatorio bilingüe, evocando las memorias de un viaje al pasado, que aborda sus inspiraciones, su dolor en tiempos de dictadura, y su tierna infancia influenciada por La divina comedia de Dante Alighieri en voz de su abuela, y que a sus 69 años aun no logra comprender Si los recuerdos de la infancia son míos o de ella”.

INRI, nombre con el que su esposa, Paulina Wendt, bautiza la obra fue traducido al inglés, y publicado por New York Review Books (NYRB) en diciembre del año pasado. En palabras de Zurita la idea se concibe en el 2001, cuando el presidente Ricardo Lagos reconoce públicamente en televisión, que los cuerpos de cientos de detenidos y desaparecidos durante el Régimen de Pinochet habían sido lanzados desde aviones al mar, a la cordillera y a los volcanes. Con ello, también se concibe en el poeta, la vergüenza.

INRI es un símil de la pasión de Cristo, del dolor de la tortura y la muerte, de aquellos a quienes antes de ser arrojados como lluvia sobre la tierra, se le arrancaron los ojos, Por eso en el libro nadie ve, solo oyen(INRI, 2018, p.3), y de su resurrección en el paisaje, en la tierra, en Chile.

Al preguntar por el mensaje hacia sus lectores, sentencia convencido: Yo no sé si tengo lectores, yo escribo lo que siento y no pienso mucho en los lectores, es un ejercicio de verdad conmigo mismo, ahora, si llegan maravilloso, a mí me hace muy feliz, pero no escribo para ellos”.

Su andar se vuelve pesado y lento, la enfermedad de Parkinson no ha dado tregua y amenaza cada día con limitar su pasión, pese a lo cual no teme porque está convencido de que es tonto temerle a lo inevitable. De sus dos pendientes en la vida, escribir un par de poemas que valgan la pena y volver a fumar: No he hecho ninguna de las dos, quizás he escrito un poema y medio o medio poema, pero todavía no he vuelto a fumar, cuando vuelva a fumar voy a hacer que valga la pena y esbozando una sonrisa, mientras dedica libros a los lectores que sí tiene y que no quieren marcharse sin su autógrafo, admite con voz tímida y baja, que quizás ya escribió alguno de esos poemas.

 

 

 

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