Rodolfo Edwards, Entrevista al artista chileno en su estudio en Nueva York.

Rodolfo Edwards, Entrevista al artista chileno en su estudio en Nueva York.



Cuéntame de tus inicios en el arte. Entiendo que estudiaste arquitectura, ¿como derivó tu interés hacia el arte?


La idea de arrojarme a la pintura y dejar de lado un poco la arquitectura, siempre fue a la par cuando trabajaba en arquitectura o estudiaba, también pintaba y era el complemento a la otra parte, un poco a lo visual o visceral de poder hacer algo sin tener que pensar tanto. Una pintura, trabajar una brocha y poder tener un resultado más visual. La arquitectura siempre fue un proceso más lento, pero cuando me dediqué más a esto me puse más metódico, como que me auto eduqué un poco en cuanto a que empecé a trabajar con un orden más rígido, también con las gráficas de las líneas, el papel, cortar, pegar, dibujar mucho, entonces como que me auto rigidicé y me auto discipliné como para poder lograr estas dos cosas, como la expresión y la estructura, como de un formato en una obra. Ahora, actualmente he seguido trabajando más en cuanto al color y la pintura en lo que si se puede expresar más con una idea, o con solo el color, más abstracto, más poético también. Ya no hay tantos elementos, no hay fotografía, sino que está más el color y la figura. Eso es lo que estoy haciendo actualmente.

 
¿Por qué esos colores? ¿Por qué la elección de esos colores fosforescentes, fuertes?

El arte cinético es provocar ciertos patrones al ojo, de poder un poco marear, de poder dislocar un poco los ángulos. De ver de repente el espacio de un solo frente o de una sola cara, cambiar un poco los patrones, se van dando los colores también. Por ejemplo, algunos trabajos voy comparando si uso colores negativos o positivos. También los tonos, y voy estudiando, como los voy trabajando y voy tratando de buscar elementos que después yo pueda seguir desarrollando, por ejemplo, la profundidad, los ángulos, las formas, algunas formas geométricas generales. Un poco es llegar a esto como un trasfondo a todo esto con un mensaje visual o por ejemplo, cuando uno cierra los ojos y ve como el efecto de la glándula pineal, que tu puedes comenzar a ver más allá de una tercera dimensión, para empezar a crear internamente como un paisaje y eso llevarlo a verte a ti mismo como reflejo. Entonces más allá del arte cinético, de la pintura, el color, la técnica, todo, es como llegar al paisaje, como algo espiritual, más personal el trasfondo del trabajo.

 
Cuéntame de la técnica que usas en el trabajo de tus obras.

Primero pasé de la fotografía al collage,  y salté a la pintura para seguir trabajando lo mismo, los mismos recursos, el collage me llevó hacia la pintura. Fue un soporte positivo, poder trabajar con fotografía, con dibujo, y de ahí a lo que estoy haciendo ahora, como más abstracto. Los cuadros que están acá son como la transición.

¿Por qué te viniste a Nueva York?

Me vine para escapar, para salir a ver un poco más de arte. Me vine un mes antes, en Abril, y me gustó mucho recorrer y ver lugares y eso me gustó. Al Regresar a Chile, definitivamente hice todo lo posible para volver en unos meses a vivir y estudiar a Nueva York, por lo que postulé a un programa de cuatro años que The Arts Students League of New York ofrece a artistas internacionales, de modo que volví ese año a estudiar ahí y dedicarme a trabajar en una obra más estudiada y libre que sin duda fue influída por lo que en ese momento estaba viviendo allá, nuevas experiencias, inspiraciones, etc. Ahí empecé a desarrollar más trabajos, aprendí a ser más matizado con el trabajo, a usar más color. Aquí pasa que ya automáticamente con la influencia visual, te afecta para los cuadros, con la luz. En Chile la paleta es mucho más apagada.

¿En qué momento te empezó a ir bien y a ser reconocido? ¿Fue ya estando acá?

Antes de irme a vivir a Nueva York realicé algunas exposiciones individuales en Santiago, Valparaíso y Mendoza, donde también participé en proyectos culturales y colectivas. Después un año que hice como tres exposiciones juntas, una en Philadelphia, otra acá, otra en la Bienal del Bronx. Son como rachas. Un año haces muchas cosas y otro año produces más. Otro año uno se dedica más a escribir o a autogestionar la obra. Ha sido gradualmente, no ha sido un salto, ha sido transicional.

¿Dentro del ámbito artístico newyorkino, ya te sientes un arista reconocido?

Eso es más a nivel latinoamericano. En Nueva York es difícil la competencia, los niveles son mucho más divididos. Pero uno se empieza a contactar con otros artistas latinoamericanos, a conocer a los curadores latinoamericanos, que te escriban, ir a las muestras de amigos también, del círculo del arte también, las galerías te presentan artistas de Sudamérica, con los amigos artistas, más sectorizado.


¿Cómo ves tu futuro acá? ¿Cuál es tu plan a futuro?


Lo que más me preocupa ahora es pintar bien. Poder manejar bien y dominar bien la pintura, con materias sólidas. Después hacer un recreo de repente, salir a mirar, a ver. Siempre pauso después de trabajar y viajar, estar acá en exposiciones.


¿Tienes alguna exposición luego?

Si, en Miami en la Galería Alfa, una exposición colectiva, que va a estar hasta agosto. Después quieren hacer una exposición antes del Art Basel en la misma Galería. 

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