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lunes, enero 30, 2023

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SANFIC 14

Crítica de Cine

The cleaners: La subcontratación de la moral

Por Valeria Jauré ytodolodemas.cl

 

“Cada minuto 500 horas de video son subidas a Youtube, 450.000 tweets son publicados en Twitter y 2.5 millones de post son realizados en Facebook. Pero no todo lo que se sube se mantiene ahí para siempre.” Así comienza este film que busca enfrentarnos al patio trasero del poder que tienen las redes sociales hoy.

Este documental de origen alemán fue estrenado en el Festival de Sundance en mayo de este año y fue exhibido en certámenes como Rotterdam, CPH: DOX, HotDocs, y en el International Film Festival and Forum on Human Rights ganando el premio Gilda Vieira de Mello. Es el primer largometraje de Hans Block y Moritz Riesewieck, tiene por temáticael mostrar el mundo oculto del ejercicio de la censura digital que se realiza de manera anónima por un grupo de trabajadores en Manila, Filipinas, en donde es externalizado el trabajo de limpiar los videos, imágenes, y posts reportados por usuarios en todo el mundo.

En Manila en donde los grandes de Sillicon Valley niegan tener trabajadores, que legalmente hablando es cierto, ya que todo se realiza mediante la subcontratación, existen miles de personas que trabajan en turnos de diez horas al día borrando contenido que se considera como “inapropiado” de plataformas como Facebook, YouTube y Twitter, pero los criterios sobre los cuales se les entrena para establecer cuando es algo inadecuado son confidenciales y pesa sobre ellos una prohibición de hablar sobre aquello que les sucede mientras realizan su trabajo. Claramente, en toda labor donde se tenga acceso a información privada o que pueda tener un carácter de delito debe ser tratada bajo códigos de seguridad, sin embargo, muy distinto es enfrentar a personas todos los días a 2500 imágenes perturbadoras sin ningún tipo de contención psicológica o preparación especializada al respecto.

Por otro lado, las normas sobre las cuales toman decisiones estos moderadores no son claras y variarán según cada individuo, y también, como se verá en el desarrollo del documental, según el país del cual provengan. Se ven a sí mismos como policías virtuales, pero que no cuentan ni con la capacitación suficiente ni la fortaleza (y no sé que individuo la tendría para dedicar su vida a esto) para enfrentar todo el contenido denunciado por usuarios y gobiernos. Decapitaciones, pornografía infantil, abuso, suicidios, genocidio ¿Qué es lo más horrible que has visto en internet? Piensa en eso, y súmale diez horas y multiplicado por todos los días. Una de las moderadoras habla de que siempre intentó librarse de la pobreza estudiando, evitando el destino familiar de terminar rebuscando entre la basura. Y hoy está ahí sentada frente a una pantalla haciéndose cargo de lo peor de nuestro mundo. Es un trabajo dentro de una oficina limpia pero que se encarga de censurar manualmente toda la escoria que alimenta a las redes sociales, que les permite crecer sin responsabilidad alguna.

Este largometraje expone además el impacto de la información o de la desinformación que circula dentro de las plataformas, en comunidades donde no se cuestiona su veracidad, si no que simplemente se aceptan como ciertas todo aquello que se vuelva viral. Esta fuerza sin razonamiento hace desaparecer otros puntos de vistas, o aquellas formas de ver el mundo que puedan molestar a grupos mayoritarios o gobierno, lo que pone directamente en riesgo nuestra capacidad de pensar críticamente y de ser capaces de cuestionar lo que se nos presente como la verdad.

Una democracia se basa en la posibilidad de poder discutir pacíficamente, de poder convivir con personas que puedan tener diferentes formas de vida, y al igual que en este documental donde se da solamente una pequeña mirada a aquellas imágenes perturbadoras, donde las vemos en reflejos, o en una mirada oblicua a una pantalla de computador, parece ser que estamos simplemente descorriendo un pedazo del telón que esconde un monstruo enorme y bien conectado, al cual parece no importarle, o hace como que no le importan, las consecuencias de una tecnología que no tiene nada de neutral.

 

 

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